Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen.
Alá ha sellado sus corazones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible.
Hay entre los hombres quienes dicen: «Creemos en Alá y en el último Día», pero no creen.
Tratan de engañar a Alá y a los que creen; pero, sin darse cuenta, sólo se engañan a sí mismos.
Sus corazones están enfermos y Alá les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso por haber mentido.
Cuando se les dice: «¡No corrompáis en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!»
¡No son ellos, en realidad, los corruptores? Pero no se dan cuenta.
Cuando se les dice: «¡Creed como creen los demás!», dicen: «¿Es que vamos a creer como creen los tontos?» Son ellos los tontos, pero no lo saben.
Cuando encuentran a quienes creen, dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas con sus demonios, dicen: «Estamos con vosotros, era sólo una broma».
Alá les devolverá la broma y les dejará que persistan en su rebeldía, errando ciegos.
Ésos son los que han trocado la Dirección por el extravío. Por eso, su negocio no ha resultado lucrativo y no han sido bien dirigidos.