Él es quien os llama de noche y sabe lo que habéis hecho durante el día. Luego, os despierta en él. Esto es así para que se cumpla un plazo fijo. Luego, volveréis a Él y os informará de lo que hacíais.
Él es Quien domina a Sus siervos. Envía sobre vosotros a custodios. Cuando, al fin, viene la muerte a uno de vosotros, Nuestros enviados le llaman, no se descuidan.
Luego, son devueltos a Alá, su verdadero Dueño. ¿No es a Él a quien toca decidir? Él es el más rápido en ajustar cuentas.
Di: «¿Quién os librará de las tinieblas de la tierra y del mar?» Le invocáis humildemente y en secreto: «Si nos libra de ésta, seremos, ciertamente, de los agradecidos».
Di: «Alá os libra de ésta y de todo apuro, pero vosotros de nuevo Le asociáis».
Di: «Él es el Capaz de enviaros un castigo de arriba o de abajo, o de desconcertaros con partidos diferentes y haceros gustar vuestra mutua violencia». ¡Mira cómo exponemos las aleyas! Quizás, así comprendan mejor.
Pero tu pueblo lo ha desmentido, que es la Verdad. Di: «Yo no soy vuestro protector.
Todo anuncio tiene su tiempo oportuno y pronto lo sabréis».
Cuando veas a los que parlotean de Nuestros signos, déjales hasta que cambien de conversación. Y, si el Demonio hace que te olvides, entonces, después de la amonestación, no sigas con los impíos.